Bajo la consigna “La transformación universitaria ya está aquí”, formulada desde el discurso oficial del gabinete de la rectora Patricia Zarza, cabe preguntarnos: ¿qué transformación y para quién? Al inicio del periodo primavera 2026 estalló el descontento entre trabajadores docentes y administrativos ante un aumento salarial del 4% que, ajustado a la inflación, resulta insuficiente y no cubre las necesidades básicas. Lejos de representar una mejora sustantiva, este incremento expresa el deterioro sostenido de las condiciones laborales dentro de la UAEMéx. La situación es aún más grave en la DTIC (Dirección de Tecnologías de la Información y Comunicaciones), donde los trabajadores carecen de contrato formal, seguridad social, aguinaldo y prestaciones, además de estabilidad laboral. Estas condiciones no pueden considerarse excepciones administrativas: constituyen un atropello a la dignidad de quienes sostienen el funcionamiento cotidiano de la universidad y evidencian una orientación empresarial que prioriza la contención presupuestaria por encima de los derechos laborales. Paralelamente, el movimiento estudiantil ha denunciado carencias estructurales y negligencia administrativa en distintos espacios: Escuela de Artes Escénicas, centros universitarios de Atlacomulco, Tenancingo y Zumpango, así como la Facultad de Ciencias, la Facultad de Ciencias de la Conducta y el Centro Universitario Texcoco. El abandono institucional contradice el discurso de transformación y profundiza la brecha entre autoridades y comunidad. Frente a este panorama, reivindicamos y respaldamos las herramientas utilizadas por la comunidad estudiantil y universitaria y exigimos respuestas claras y verificables a sus demandas. Llamamos a la unidad y organización consciente de trabajadores y estudiantes: impulsar asambleas por centro, coordinar comités y articular un pliego común que defienda salario digno, estabilidad laboral y condiciones académicas adecuadas.
