En Guadalajara el proletariado enfrenta una serie de transformaciones urbanas y económicas que impactan directamente la vida cotidiana. 

Una de las que tendrá mayor impacto es el tarifazo,el aumento del transporte público, que pasó de $9.50 a $11 pesos el pasaje. Aunque el incremento de entrada no parece tan elevado, para miles de trabajadores representa un golpe constante a su economía. Quienes deben tomar dos o más camiones al día para llegar a su empleo, destinando una parte importante de su salario al traslado. Este gasto al verse elevado reduce la posibilidad de cubrir otras necesidades básicas como alimentación, renta o salud.

Se vuelve aún más compleja la situación si se considera que muchos trabajadores viven en la periferia del área metropolitana, en municipios como Tonalá o Tlajomulco de Zúñiga, desde donde deben desplazarse largas distancias hacia sus empleos, donde se concentran los comercios y zonas industriales. 

Los trayectos pueden ser hasta dos horas diarias, lo que implica desgaste físico, emocional y mental, reduciendo el tiempo para la vida familiar, comunitaria y recreacional.

A esto se suma la preparación de la ciudad como sede para la Copa Mundial de la FIFA 2026. Si bien el evento se presentado como la oportunidad de desarrollo y proyección internacional, también está provocando aumentos en las rentas, desalojos y limpieza de comerciantes ambulantes en áreas públicas. 



Zonas cercanas al Estadio Akron (estadio donde se llevarán a cabo algunos partidos de la copa) y en barrios céntricos, las rentas han comenzado a elevarse, impulsadas por la expectativa de turismo, inversiones y alquileres temporales.

Este proceso amenaza con intensificar la gentrificación y el desplazamiento de habitantes de bajos ingresos a zonas más alejadas y con difícil acceso a servicios públicos y de calidad. 

Así, mientras la ciudad se prepara para recibir visitantes del mundo entero, muchos de sus propios trabajadores enfrentan una realidad distinta: salarios limitados, transporte más caro y un acceso cada vez más difícil a la vivienda dentro de la misma ciudad que mantienen funcionando todos los días.